Eyes that Do not See

Published on 2 March 2025 at 05:22

Once I was walking behind two men, one and one seeing. The man who could see was describing to the man who was blind what the moon looked like in the darkening sky. It was a beautiful and unforgettable moment. I was impressed by the friendship. How blessed the blind man was to have such a friend, a friend who could help him “see”.

 

We all need such a friend, because we all can easily be blind to what is happening around us. When we fail to “see” we are easily deceived. In all likelihood, we all have been blind at some point in our lives. So what blinds us, and what are we missing as a result?

 

Politics. Nationality. Personal bias. Friends. Church/religion. Upbringing. Generational attitudes. Gender. Race. Pride. Hatred. Money. Poverty. Greed. Power. Ambition. Success. Failure. Education. Culture. Media. Sports….

 

Well, maybe these can blind people, but that doesn’t mean I am blind. I believe physical blindness is pretty easy to recognize and acknowledge. After all, if I keep bumping into things because I can’t see them, it is clear I have a vision problem. It is not so easy to acknowledge other kinds of blindness, because obviously I can see, it is everyone else who is blind. Do you see my point?

 

We need a true set of eyes that see clearly so that they can help us see what we have become blinded to. We have such a set of eyes we can draw on to help us see. If you read Matthew 13:11-17, you will find those eyes belong to Jesus. I encourage you to allow him to help you find your blind spots so that you can see.

 

Ojos Que No Ven

Una vez caminaba detrás de dos hombres, uno y el otro viendo. El hombre que podía ver le estaba describiendo al hombre ciego cómo se veía la luna en el cielo que se oscurecía. Fue un momento hermoso e inolvidable. Me impresionó la amistad. Qué bendecido fue el ciego por tener un amigo así, un amigo que podía ayudarlo a “ver”.

 

Todos necesitamos un amigo así, porque fácilmente podemos quedar ciegos ante lo que sucede a nuestro alrededor. Cuando no logramos “ver”, somos fácilmente engañados. Con toda probabilidad, todos hemos estado ciegos en algún momento de nuestras vidas. Entonces, ¿qué nos ciega y qué nos estamos perdiendo como resultado?

 

Política. Nacionalidad. Sesgo personal. Amigos. Iglesia/religión. Educación. Actitudes generacionales. Género. Carrera. Orgullo. Odio. Dinero. Pobreza. Codicia. Fuerza. Ambición. Éxito. Falla. Educación. Cultura. Medios de comunicación. Deportes….

 

Bueno, tal vez esto pueda cegar a las personas, pero eso no significa que yo esté ciego. Creo que la ceguera física es bastante fácil de reconocer y admitir. Después de todo, si sigo chocando contra cosas porque no puedo verlas, es claro que tengo un problema de visión. No es tan fácil reconocer otros tipos de ceguera, porque obviamente yo puedo ver, pero todos los demás son ciegos. ¿Ves mi punto?

 

Necesitamos un verdadero par de ojos que vean con claridad para que puedan ayudarnos a ver aquello a lo que nos hemos cegado. Tenemos un par de ojos a los que podemos recurrir para ayudarnos a ver. Si lees Mateo 13:11-17, encontrarás que esos ojos pertenecen a Jesús. Te animo a que le permitas ayudarte a encontrar tus puntos ciegos para que puedas ver.

 

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